Urbanizar Pedro Brand
5 junio, 2019 Deja un comentario
Por Samuel Blanc
La fundación de Pedro Brand se atribuye a la búsqueda de sueños y al resultado de viajes aventureros, de esos que te llevan a lugares desconocidos y hallazgos inesperados, así nos presenta la historia en lo que concluyó el viaje que iniciara aquel ciudadano de origen Estadounidense “Peter Brand”, por allá tan lejos como finales del siglo XIX.
Pedro Brand, con una extensión de más o menos 200 km², es uno de los municipios más grandes del país en término de su territorio. Y como era de esperarse sus primeros habitantes, por llamarle de alguna forma a los terratenientes que ostentaban sus “titulaciones”, aprovecharon para hacer de esta demarcación al acopio de grandes asentamientos agrícolas, principal actividad económica de la época.
Desde el año 1970 Pedro Brand permaneció como una sección de la capital dominicana, pasando por Distrito Municipal hasta convertirse en Municipio como resultado de la ley 64-05. En el interregno, esta demarcación estuvo marcada por tener contenida en ella el hospital psiquiátrico Padre Billini (el manicomio) y el hospital general Rodolfo de la Cruz Lora (el sanatorio), ambos determinaban un branding de comunidad, objeto de escarnio y desapego, pues irremediablemente si te identificabas como “ventiochero” la gente te asociaba al “lugar de los locos”. A eso se sumaba tener que identificarte como el lugar donde estaba asentada la primera brigada de infantería del Ejército Nacional, cuyo enfrentamiento con la población civil era el pan de cada día. Como si las afirmaciones anteriores significaran poco para alejar aquellas personas que no tenían el “privilegio” de residir en esta zona, el gobierno dominicano decidió instalar en la entrada del creciente poblado un peaje que nos cerró todas las puertas.
Al pasar el tiempo las autoridades y los políticos fueron influenciados por la ideología de descentralización territorial y los gobiernos de la ciudad, y lo que era la extensa capital, “el Distrito Nacional”, fue segmentado y como resultado final tenemos el Municipio Pedro Brand, una ciudad de grandes extensiones territoriales baldías, calles sin aceras ni contenes, llena de lodo y polvo, con comunidades rurales y marginadas, sin agua, sin luz, un municipio donde las principales infraestructuras gubernamentales no existen, no hay un palacio municipal, los lugares de recreación y esparcimiento son ausentes, rodeado de ríos secos y abusados, un lugar donde falta de todo, pero lleno de un recurso humano que todavía cree que Pedro Brand es un lugar donde los sueños son posibles.
Las autoridades municipales que nos han dirigido, no han sabido aprovechar la inmensa extensión territorial, y el saber que el gran Santo Domingo solo puede crecer significativamente hacia esta parte oeste, y que es una ventaja para aumentar el parque empresarial que tenemos, para cambiar nuestra marca ciudad que paso de ser el lugar de los locos al municipio de los escándalos y la violencia.
El reto es el diseño de un nuevo Perfil Urbano dinámico, edificar las estructuras gubernamentales que necesita toda ciudad y atraer los servicios que necesitamos, crear una ciudad cercana y amigable, pero sobre todo que se relacione con el talento del que si somos dueño, en la construcción de un nuevo “Branding Ciudad”.
En estos últimos días hemos escuchado a Wilson Paniagua, aspirante a alcalde de Pedro Brand por el Partido Revolucionario Moderno (PRM) proponer la creación de la circunvalación Pedro Brand y otras vías, en una obra que tendría que ser ejecutada con el concurso del Poder Ejecutivo, que acompañada con la propuesta de mover el peaje hacia un punto fuera de la ciudad serian el eje central de la urbanización del municipio Pedro Brand, que conjuntamente con un plan estratégico de desarrollo, también propuesto, daría el giro que todos esperamos, del municipio de los escarnios a la ciudad de los talentos, donde todos los sueños son posibles. He escuchado su plan, la pasión con que lo expone y los detalles de cada eje, y la verdad es que se hace interesante, esperemos.



