Los nuevos políticos y la agudización de los problemas sociales
6 abril, 2017 Deja un comentario
De este lado del mundo, en la región donde dormitan los llamados países tercermundistas, en la mayoría, y en el caso particular de la República Dominicana, se encuentra instalada “la democracia” como sistema político mediante el cual los ciudadanos ejercen sus derechos y cumplen sus deberes. Lejos de la democracia griega, que se ejercía mediante la participación directa de los ciudadanos en la toma de decisión de los gobiernos, tenemos instaurado un sistema democrático de tipo competitivo, más que representativo, en el que el ejercicio de la política toma forma de mercado, imposibilitando la participación de los ciudadanos, limitándola a las élites dominantes en cada partido político y en las instituciones del estado.
En el siglo pasado los partidos políticos se nutrían de ciudadanos movidos por un profundo compromiso y sensibilidad social, gente que anteponía los intereses colectivos de los ciudadanos ante sus propios beneficios, buscaban el bien común de tal forma que podían ofrendar su propia vida, como ocurrió en varios casos. Los políticos que nos antecedieron, en mayoría, eran altruistas, bien formados con capacidad para lidiar con los diferentes conflictos, aunque bien seria destacar que las dificultades para enfrentar con determinación las diferencias ideológicas fueron dando al traste con la extinción de la voluntad para continuar con las prácticas democráticas, dando paso a las diferentes formas de gobiernos seudos-democraticos.
En el interregno de buscar una solución a las dificultades que enfrentaban los partidos políticos de la República Dominicana y el surgimiento de una clase política capaz de hacerlo, se fue produciendo la desideologización del quehacer político, dando paso a Políticos formados a la luz de los Prejuicios, ideas fijas, fijaciones mentales, estereotipos, tabúes y mitos; que fueron sustituyendo en el orden de influencia a los políticos formados y capaces de identificar la realidad objetiva como resultado de las escuelas de formación política o de las estructuras sociales dirigidas por intelectuales cuyas conclusiones resolutivas buscaban soluciones a los problemas del colectivo.
El resquebrajamiento del sistema de partido que se encuentra en su clímax de desarrollo, tiene en su haber la disminución, hasta el subsuelo, del Partido Reformista Social Cristiano, que gobernó por 22 años, aunque algunos sientan renovadas sus esperanzas a raíz de los resultados electorales recientes; ha producido dos grandes divisiones en el Partido Revolucionario Dominicano, hasta el punto que de su seno han surgido los dos grandes partidos de la actualidad: el gobernante Partido de la Liberación Dominicana, y el principal partido de oposición, Partido Revolucionario Moderno.
La desaparición de los tres grandes líderes de la política local: Dr. José Francisco Peña Gómez, Prof. Juan Bosch y el Dr. Joaquín Balaguer, agudizó la creciente crisis democrática y de valores en el sistema partidario, ya que con la fuerza que le endosaba su incuestionable liderazgo dentro de sus respectivas organizaciones podían imponer sus ideas y decisiones hasta cierto punto, aceptables. Pero dos de los Partidos no pudieron sobrevivir a la desaparición de sus líderes, mínimamente, solo el PLD logró consolidarse movido por la disciplina institucional que hasta un momento ejercían.
No es difícil identificar los grupos que mediante una infiltración no programada lograron colarse dentro de los partidos políticos, y que hasta el día de hoy mantienen el control de las diferentes organizaciones. Por un lado tenemos los empresarios que fueron ganando supremacía dentro de los partidos por la fuerza que le daba ser poseedor de recursos ante una necesidad de financiamiento que se hacía indispensable en el ejercicio de la política, aupado por los áulicos de siempre. No sería un pecado si estos contaran con los valores y principios democráticos necesarios para ejercer la política, la sensibilidad social y el compromiso ciudadano de que carece la mayoría. Otros que lograron penetrar y alzarse con las candidaturas y los puesto de elección popular fueron aquellos elementos por naturaleza subversivos y que de alguna manera eran considerados antisociales, pero que llegaron a la política como respuesta a la seguridad que necesitaban los “lideres” para poder dar la cara a los enfrentamientos frutos de la intolerancia política, esos que en inicio eran llamados seguridad o guardaespaldas optaron por ganar posiciones importantes dentro de los partidos hasta el punto que en el congreso y los municipios tenemos un sin número de ellos como síndicos y diputados, y hasta como altos funcionarios públicos, especialmente en el orden de la seguridad nacional. La debilidad estructural que se refleja en los partidos ha dado paso a una gran cantidad de banqueros (riferos de loterías) que en origen eran considerados personas que estaban en conflicto con la ley, pero que con la legalización de las bancas fueron ganando espacio y respeto en la sociedad, y ahora los que antes violaban las leyes, hoy las crean, porque ninguna otra clase supera a los banqueros de lotería en el Congreso Nacional, haciendo un cálculo acumulativo.
En el espectro político local lograron penetrar macro y micro traficantes de sustancias prohibidas, que juntamente con los antisociales y demás grupos desprovisto de formación, decidieron ir a las universidades y hacer una carrera al vapor, con la fuerza de sus recursos, haciendo uso, por obra del azar, del postulado de MAQUIAVELO en el Príncipe: “hay que ingeniársela, por encima de todo, para que cada una de nuestras acciones nos proporcionen famas de hombres grandes y de ingenio excelente”, a fin de poder tener herramientas para seducir a una masa poco orientada y carente de derechos de primera generación.
La revolución municipal que se creó en las últimas dos décadas, en la que se intentaba empoderar a las localidades, y que trajo consigo la creación de una gran cantidad de municipios y nuevas circunscripciones electorales, así como la debilidad que presentan los partidos políticos para sus nuevos integrantes (visibles en los partidos de nueva creación) resultaron atractivas para personas que eran ajenas a la política, que no le interesaba en lo mínimo, pero han visto en ella la oportunidad de obtener un buen sueldo o de sobrevivir en un país de escasas oportunidades laborales, y de una economía centrada en el servicio y las remesas. Estos nuevos integrantes de la política no entienden ni nunca entenderán lo que nos dijo Marshall: “el ciudadano es un poseedor de derechos, los cuales le permiten ser tratado como miembro pleno de una sociedad de iguales”, porque para ellos nada existe fuera de sí. No se me pueden escapar aquellos que gozando de ciertas aprobaciones sociales, de algún intelecto privilegiado, de prestigio o fama, también lograron penetrar a la política con el fin único de autosatisfacerse.
El resultado es una clase política, gobernante y opositora, incapaz de reafirmar las prácticas de: la libertad, la igualdad, la equidad, la solidaridad, la tolerancia, el pluralismo, la justicia. Una sociedad secularizada (sin valores religiosos reales), sin valores arraigados y cimentados en las buenas prácticas de los partidos modernos (Transparencia, Democracia Interna y Apertura a los nuevos sectores). Estos son reos de la radio interactiva y de los blogueros monetizados o “cotizados” que escriben en todo lados según lo que les pagan, que no son capaces de pensar por ellos mismo, sino que son repetidores conscientes que dicen y dicen sin saber lo que dicen; nos quedan políticos afectados de eso que los psicólogos llaman déficit atención, que no son capaces de sostener el debate de una idea por un minuto sin cambiar hacia otras ideas fuera de lugar, esos a los que se les pregunta una cosa y responden otra, porque no entienden la pregunta. Un estado que repite una y otra vez las mismas “políticas públicas” en busca de resolver los males sociales sin ningún resultado aparente, como en el caso de la seguridad ciudadana y los reiteradas patrullas mixtas. Nos quedan individuos que hoy ganan unas elecciones y mañana la mayoría que los enquistó lo desprecia y no pueden repetir, y los que logran la hazaña lo hacen por la fuerza del clientelismo (apoyo por favor individual), mal que corroe la sociedad. Tenemos regidores que cambian su posición sobre un tema particular por presiones o por dinero, diputados y senadores que votan por cosas que ni entienden y que cambian su posición de la noche a la mañana.
Necesitamos de manera urgente unos de los dos componentes de la libertad, la autodeterminación, darle la oportunidad nuevamente a la gente de auto obedecerse a sí misma, haciéndola participe directa de las decisiones de los gobiernos, ya sea vía plebiscito, referéndum o cualquier otra forma de participación directa, ya que para nada nos sentimos representados por esos grandes embusteros que controlan la masa poco formada y muy necesitada, bajo el hechizo seductor descrito por F. Nietzsche: “Con todos los grandes embusteros se produce un hecho digno de notar, al que deben su poder. En el acto concreto del engaño, se ven poseídos por una fe ciega en sí mismos. Es esto es lo que llama la atención de una forma tan milagrosa y tan poderosa a la gente que les rodea”.
Los que nos gobiernan, han estudiado la sociología del pueblo dominicano, han penetrado en los demás partidos de oposición, y se lo han adjudicado, para evitar cualquier revuelta o rebelión de las masas le han dado una sobra del poder, para que con migajas, como una tarjetas útil para un par de libras de arroz, la gente crea que tiene algo que perder, y como el que siente que tiene que perder es sumiso y no apuesta a la subversión, todos permanecemos inerte, como objetos inanimados a los que nada les afecta.
El autor es Tecnólogo, especialista en Seguridad Social y Político


