Como sobreviven las instituciones?.

OFICINA PUBLICA

Por Arys A. Emeterio Ramos

Si nos fijamos en muchas de las instituciones, en este caso en las que son gubernamentales, nos daremos cuenta de algo que prevalece en muchas de ellas un factor común y es la mediocridad (calidad mala o casi mala), donde el empleado quiere que se haga lo que él quiera pero no quiere hacer lo que debe hacer o para lo que fue contratado o para lo que esta institución está dedicada.

Sabemos que muchas de las veces hay personas que no son contratadas por su experiencia laboral o por su hoja de vida, sino porque conoce a alguien dentro de la institución que tiene un buen cargo y este se encarga de conseguirle un empleo dentro de la misma a pesar de que muchas veces no tengan el perfil adecuado. Pero quizás cosas como estas se puedan pasar si con el tiempo la persona trabajando duro y esforzándose demuestra ser merecedor de este puesto demostrando su crecimiento cada año.

Pero vemos la realidad con los servicios que muchas instituciones ofrecen; que al parecer es algo que con el tiempo las personas se han ido acostumbrando, porque al mencionar que es una institución pública solo se puede esperar lo peor, donde mucho solo están donde no deben, donde otros solo quieren llegar para salir, donde la mala calidad es la que muchas veces abunda, donde los chismes o comentarios despectivos están a la hora del día, y donde todos quieren ser amigos del jefe para poder mantenerlo al día con las noticias negativas que pasan dentro de esta institución. Para ellos, esto asegura su puesto.

Si pensamos, la calidad debería reinar en las instituciones públicas, porque el pueblo indirectamente ha hecho su parte para que sean colocadas personas que puedan satisfacer las demandas que sus impuestos pagan. En este caso puede que los impuestos sean pocos porque las personas que se están colocando en estas instituciones son personas que muchas veces no tienen experiencia y las instituciones no abogan por que estos las adquieran. Por eso les es más fácil tener a un mediocre que a una persona capacitada. (Esto porque el dinero de un pueblo no le duele a nadie).

Las instituciones públicas deberían de mantenerse en una competencia constante con las empresas privadas, donde sus empleados tengan la misma o más capacidad que cualquier empleado privado. Esto por los beneficios que el estado, de alguna manera, puede costear para que esto ocurra.

Hoy en día vemos que hay una necesidad donde el dinero del pueblo se pierde cuando se filtra a través del estado . Cuando el pueblo no recibe lo que le están costando sus impuestos, cuando empleados de calidad emigran al área privada porque no hay quién los valore en un mundo de mediocridad, esto sólo hace que sigamos viviendo en un mundo de quejas y de más necesidades.

El pueblo se merece lo mejor y los impuestos de los contribuyentes son bastante altos para que estas instituciones nos ofrezcan un mejor servicio y no un servicio de baja calidad, como el que se nos ofrece ahora en muchos lugares.

Optemos porque las personas que dirijan estas instituciones sean personas que les duela de alguna manera el dinero de un pueblo que clama sin cesar por Justicia.

Gracias porque en R.D. no pasan cosas como estas.

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