A los seudos moralistas y franco tiradores
17 enero, 2014 Deja un comentario
A raíz de conocerse la noticia del apresamiento de la vicealcaldesa del municipio Pedro Brand, Ingrid Yokasta Zabal García, la población reaccionó de inmediato incrédula, estupefacta y absorta ante lo ocurrido.
Los primeros informes de la mañana del lunes 6 de enero daban cuenta que la vicealcaldesa estaba involucrada junto a otras tres personas en un supuesto robo de unos cinco mil galones de gasoil al Sindicato de Camioneros del municipio Cotuí, de la provincia Sánchez Ramírez.
Usted que nos está leyendo dirá a que viene todo este preámbulo. Pues bien.
Resulta que algunos ciudadanos han querido cebarse y hacer leña del árbol caído ante este caso.
Sin todavía la justicia haberse expresado sobre la materia, ya estos impolutos munícipes la habían condenado.
Pero no obstante a sus inconfesables deseos, ellos han pretendidos en su afán, trazar pautas a los demás para que se se expresen en la dirección en que sus intereses particulares les llevan a enjuiciar de la forma en que lo hacen.
Sin embargo, llama poderosamente a la atención que estos preocupados y vigilantes del buen comportamiento social, tengan y administren en esta nueva era de la tecnología, alguna que otras cuentas de Facebook en la red social del internet, pero ojo, si usted por casualidad de la vida visita una de esas páginas personales se dará cuenta que en su muro de comentarios no encuentra una sola palabra opinando sobre lo que quieren que sean otros lo que opinen.
A estas personas lo que les agrada y gusta es el morbo y para esto de forma anónima, amparadas y detrás de un sinónimo o nombre genérico, crean páginas para derramar su veneno y acabar con todo el mundo.
No tienen el valor para hacerlo de frente, dando la cara responsablemente, entonces quieren que sean otros que de hacerlo asumiríamos una actitud irresponsable de hacerle el juego, para de esa forma estos sujetos sacar provechos para su causa. Todo eso tiene un nombre y es COBARDÍA.
Con esto no estamos proclamando la inocencia de Ingrid, pero tampoco tenemos elementos de fondo para sentenciarla. Para eso están los tribunales judiciales, que son los llamados a intervenir en este tipo de accionar.
La gente tiene que entender que nosotros somos un medio de comunicación, no un preservativo para que se le quiera utilizar. Tampoco nos prestamos como espacio de chismografía barata.
Estamos y no nos cansaremos de decirlo hasta la saciedad y el cansancio: para informar, no para convertirnos en un tribunal o paredón de fusilamiento. Que quede esto bien claro.
A los que están acostumbrados a otro tipo de comunicación, nos perdonan, pero miren para otro lado porque aquí no la van a encontrar, no será tierra fértil para sus propósitos.
Es cuanto.


