Las relaciones con Haití (3)
4 enero, 2014 Deja un comentario
Los volantes exigían un cese inmediato al fuego, castigo de los culpables, empezando con Duvalier, y acuerdos de reparación y compensación por los daños materiales y morales infligidos a la República Dominicana. Bosch estaba decidido a rescatar el honor nuevamente mancillado de la patria. Las calles empezaban a ser escenarios de espontáneas manifestaciones de apoyo al Gobierno.
Por la radio comenzaban a difundirse comunicados y proclamas de apoyo a la defensa de la soberanía. En escasas horas, Bosch parecía suscitar el entusiasmo de los viejos tiempos de campaña. Las calles no se veían ya desiertas por el cierre de comercios en protesta por la actitud del Gobierno frente al avance del comunismo. Los grupos que se formaban en las esquinas esa mañana no lanzaban denuestos al Presidente.
Los hechos seguían la tónica de los sucesos de finales de abril, que enfrentaron a Bosch a su primera gran crisis internacional. Y evidentemente estaban encadenados. La isla, compartida por los dos países, con sus solos setenta y seis mil kilómetros cuadrados, resultaba demasiado pequeña para albergar a Bosch y a Duvalier. Ninguno de los dos podía existir uno al lado del otro. No podía citarse un solo caso de cordialidad entre los dos gobiernos.
Para entender el repentino estallido de esta crisis de septiembre, se precisaba conocer a fondo los antecedentes de abril y mayo. Esta era la historia. En las primeras horas de la mañana del 26 de abril, como solía suceder en días laborales, durante el período escolar, un automóvil de la Presidencia dejó a los dos hijos de Duvalier – Jean Claude y su hermana mayor Simone, de dieciséis años -, a la entrada del colegio metodista de Puerto Príncipe. En el trayecto de vuelta, los guardaespaldas fueron asesinados en una emboscada. Duvalier estalló en ira. Creyó que se trataba de un complot fallido para secuestrar a sus hijos y obligarlo a dimitir. Las sospechas de Duvalier se centraron sobre un joven oficial, el teniente Francois Benoit, contra quien se desató una feroz persecución.(Reproducido con autorización del autor. Publicado en elCaribe.)

