PROMESAS DE CAMPAÑA
26 mayo, 2012 Deja un comentario
Durante todo el proceso de campaña electoral escuchamos a los candidatos presidenciales de los distintos partidos políticos realizar diversas promesas en todos los escenarios que tuvieron la oportunidad de pisar, y como todos los dominicanos ya sabemos, al final solo terminan siendo promesas de campaña, porque en nuestro país el voto popular favorecerá aquel candidato que mas pueda beneficiar a nuestra comunidad o nuestros intereses particulares, y no así aquellas propuestas de gobierno que proyecten mejorar las condiciones generales de la población.
Por este proceder de nuestra población los candidatos en campaña nunca tendrán una repuesta negativa a las peticiones de sus votantes hasta el punto de realizar promesas tan falsas que hasta el propio beneficiario solo percibe como la concepción de un sueño hecho realidad.
Durante este proceso electoral existieron algunas promesas de las que siempre forman parte en los tradicionales discursos como serian: solucionar el problema generacional de la energía eléctrica, crear nuevas fuentes de empleos, reducir el alto costo de la canasta familiar, reducir el porcentaje de personas que viven bajo la extrema pobreza, solucionar el problema del transporte entre otras tantas, algunas de ellas con soluciones determinadas, pero que implicarían un costo político al que ninguno de los que logran sentarse en el trono presidencial se atreverían a tomar.
Existieron en este proceso otras promesas que nadie se atrevía a manejar en sus discursos proselitista ya que estos podrían derrumbar la gran pirámide construida como lo es el tema DEL 4% PARA LA EDUCACION, ¡¡¡¡¡¡cuidado con negar esto en campaña ¡¡¡¡¡¡ ¿cumplirán esta promesa de campaña? Porque estando en el poder ninguno de ellos se preocuparon en cumplir, mas aun se negaron categóricamente a cumplir con ese ordenamiento de la ley misma.
Ahora cayendo en el tema que verdaderamente queremos ENFOCAR es el concerniente a una promesa que convencido de su necesidad, los dos candidatos de los partidos mayoritarios o principales, sin ser esta solicitada por el pueblo, la cantaron en coro y afinaiiiiiiito como diría uno de nuestros mejores merengueros, fue la promesa de una REFORMA FISCAL. Reforma que ambos candidatos plantearon como inevitable para el nuevo periodo presidencial 2012-2016
La reforma fiscal tiene dos perspectivas desde donde podemos considerarla, una atravez de la precesión del pueblo y la otra atravez de las intensiones del estado o de sus gobernantes.
La primera de esta, es la que percibe la población, que para ellos no tiene más significado que la creación de nuevas cargas impositivas, pero en contradicción al eslogan de campaña de uno de los candidatos, la carga impositiva no sería PARA TODOS, pero si para la gran mayoría que es el consumidor final quien termina siendo el gran aportador de impuestos. No cabe la menor duda de que quien sufre el efecto de una reforma fiscal es el pueblo, ya que estas solo se implementa cuando el estado necesita captar más recursos “para cumplir con las necesidades del estado y su población”
La otra perspectiva es la del Estado que entiende necesaria una reforma fiscal para poder cubrir un déficit presupuestario que manejan con términos muy escuchados como la famosa Balanza de Pago y el Producto Interno Bruto (PIB), que no es más que la necesidad de recursos para poder cubrir esa fosa inmensa que han ocasionado a la economía Dominicana con el mal manejo de los recursos del Estado en todas las formas posibles e inimaginables que nuestros funcionarios y gobernantes saben muy bien cómo hacer. Mucho más en los procesos de campaña.
Otro punto es complacer las exigencias del benevolente Fondo Internacional Monetario (FMI) en sus condiciones para poder otorgar los fondos necesarios en calidad de préstamos para desarrollar las tan necesitadas obras y proyectos prometidos en campaña que permitirán dinamizar la economía dominica y por ende los bolsillos de muchos, todo esto a cuenta del endeudamiento público que nunca terminaremos de pagar y como podrán entender terminará siendo pagada por el pueblo, como es el caso del diferencial del petróleo que pagamos en cada galón de gasolina que consumimos y que deberíamos estar pagando con productos agrícolas a la república de Venezuela como lo establecen los acuerdos entre ambos países.
En conclusión queridos lectores queremos hacer conciencia de la real posibilidad que con el cambio de presidente también nos llegue una reforma fiscal muy parecida a la que nosotros conocemos y percibimos y estamos acostumbrados.
Por otra parte decirle a nuestras autoridades gubernamentales y a esos grandes másteres en las ciencias económicas, que para lograr el equilibrio en la Balanza de Pago y a la misma vez obtener un PIB positivo no solo podemos lograrlo incrementando los ingresos fiscales, sino que también podemos implementar políticas enfocadas al buen manejo de los recursos del estado, evitando el derroche, la corrupción y esas políticas populares del clientelismo, favoritismo cambiando la perseccion que tienen los políticos de ver el estado como una bolsa de valores donde realizamos una inversión para obtener grandes ganancias de capitales.

