CANTO DE GUERRA
23 mayo, 2012 Deja un comentario
INTERPRETANDO A “PAPA”
Aunque finalmente el candidato que presento en las elecciones del 20 de mayo el PRD, Hipólito Mejía debió esperar dos días para admitir que fue derrotado en los pasados comicios por Danilo Medina, la propuesta electoral del PLD, en su discurso de justificación dejo una lectura que tratamos de interpretar y compartir con los lectores.
Tanto Mejía como sus seguidores entienden que perdió por “fraude”, y eso plantea desde ya un problema de gobernabilidad para el ganador Danilo Medina o una estrategia del sector perdedor para obligar a negociar el gobierno a cuenta del estrecho margen del resultado electoral. Podría salirle esta jugada porque Medina mantuvo en su oferta electoral la necesidad de la unidad nacional.
Acusa al presidente Leonel Fernández de una “intromisión descarada” en la campaña electoral y en las decisiones del Tribunal Superior Electoral para anular alianzas de partidos que apoyaban nuestra candidatura, si como el papel parcializado del presidente de la Junta Central Electoral en violación a la ley y los reglamentos que norman la organización del proceso electoral”. Aunque es difícil de probarlo, pero lo dijo.
La abstención inducida mediante la compra masiva de cedulas, compra de voluntades y la intimidación de la población dominicana para que no pudiera votar. Apresamientos de cientos de dirigentes opositores, en violación a los derechos civiles y políticos. El control abusivo de los medios de comunicación.
El Gobierno, deberá responder esas imputaciones, para desmitificar la sugerencia de que se cometieron actos fraudulentos en el proceso y quitar “manchas de ilegitimidad” a la victoria del PLD.
“Quiero decir con toda claridad y firmeza que los resultados ofrecidos al país por la JCE son el producto de la manipulación y el abuso de poder y no la expresión de la voluntad libérrima del pueblo lo que es inaceptable para un demócrata como yo”.
Si Guillermo Moreno, de Alianza País y Participación Ciudadana, como el resto de los partidos actores manejaron los mismos resultados de las actas, porque solo Mejía es quien plantea la duda sobre los números contabilizados, y enmascara su aceptación de los resultados con el eufemismo de que era una contribución a la paz y la tranquilidad de las familias dominicanas, dejando la estela de la duda sobre el proceso y la figura de su “sacrificio”.
Los delegados internacionales que participaron como observadores del proceso, al menos en lo que respecta a los números finales, tienen otro discurso, y la comunidad internacional, también.
En el 2002, cuando Mejía obtuvo menos del 50% para asumir la Presidencia de la República, el contendiente de entonces por el PLD, Danilo Medina, renunció a participar en una segunda vuelta para evitarle traumas a la sociedad dominicana, y no «tomó el hacha del guerrero», y contribuyó a la tranquilidad y la paz de los dominicanos-.
Hipólito Mejía asumió su rol de líder de la oposición, basado en la votación obtenida, 2.1 millones de votos. De ahora en adelante, se le deberá imputar entonces todas las actividades que realicen los contradictores del próximo gobierno, incluyendo los paros y huelgas que organicen sus seguidores, entre los que se encuentran los empresarios del transporte, lo que plantea un problema de ingobernabilidad y un canto de “guerra” .
Pero podemos leer también, que buscara destronar la cabeza de la actual dirigencia del PRD que encarna Miguel Vargas Maldonado, porque como “líder de la oposición” necesitara la institución PRD para plantear esa oposición al próximo Gobierno de Medina.
La lógica de este argumento se fundamenta en su planteamiento de que luchara “por el fortalecimiento del sistema democrático, por la aprobación de la ley de partidos políticos y la nueva ley electoral”, porque para impulsar o reclamar esto, se necesita al PRD bajo su control y representación, algo difícil sin la voluntad del PLD, ya que es minoría en la Cámara de Diputados y solo tiene solo un aliado, Amable Aristy, en la Cámara Alta.
A menos que Mejía pronunciara un discurso de “consolación” y cantara una melodía agradable para el consumo del concierto de ambiciosos y buscadores del Presupuesto Nacional que le acompañaban, esto plantea la posibilidad de una doble guerra, la que podría hacerle al venidero Gobierno y a la cúpula que actualmente representa institucionalmente al PRD.
El tiempo dirá si este discurso es una contribución “en defensa del interés nacional y la preservación de la paz y la tranquilidad de la familia dominicana”, o un grito de guerra con el hacha en las manos del ex presidente y vencido candidato presidencial, Hipólito Mejía.



